17 Jun Cómo Cuidar la Boca de tu Mascota: Guía de Higiene Dental | Clínica Veterinaria Pozoblanco
La salud bucodental es la gran olvidada en los cuidados de nuestras mascotas.
Adquirimos una mascota y enseguida preparamos su cama, sus juguetes, mantitas, comida, golosinas, su comedero y bebedero, collar, correa, champú, colonia, … y un largo etcétera.
Pero muy rara vez pensamos que será necesario limpiarle los dientes, igual que hacemos nosotros, para prevenir la inevitable formación de placa, con el consiguiente cálculo y evolución hacia gingivitis y periodontitis.
En este post queremos aconsejaros cómo debéis cuidar la higiene de la boca de vuestra mascota para evitar las enfermedades derivadas de una mala higiene bucal y reducir la necesidad de limpiezas dentales profesionales, que requerirán anestesia general y supondrán un gasto económico adicional.

¿Cómo se forma el sarro y qué repercusión tiene?
El sarro está formado por todas las bacterias que crecen adheridas a la superficie de los dientes y de las encías, junto a los restos de alimentos.
Si se cepillan los dientes con frecuencia y de forma minuciosa, esas bacterias son arrastradas y eliminadas.
Pero si no hay cepillado, o éste es deficiente, estas bacterias se unen de forma fuerte en los pequeños huecos que existen entre los dientes y entre los dientes y las encías, formando el sarro. El sarro, con el tiempo, se va endureciendo con el calcio de la saliva y se termina formando el cálculo, que es una gran costra dura que recubre los dientes, sobre todo los molares superiores, porque en esa zona es donde desemboca el conducto salivar.
El sarro y el cálculo van haciendo un efecto cuña entre el diente y la encía, dañando el ligamento que une el diente al hueso, provocando bolsas, donde se acumula alimento y bacterias con más facilidad y creando un círculo vicioso del que es imposible salir.
Además, todas las bacterias de la boca son ingeridas con la saliva y pasan a otros órganos, con preferencia al corazón, pero también a articulaciones, hígado, riñón y pulmones.
¿La enfermedad periodontal es lo mismo que la gingivitis?
La enfermedad periodontal es una enfermedad inflamatoria de los dientes.
Es un problema de salud muy frecuente, que afecta entre el 44-100% de los perros, en función de la raza y la edad, siendo mucho más prevalente en razas pequeñas, especialmente Yorkshire Terrier y Bichón maltés, razas en las que vemos este problema dental desde edades muy jóvenes.
Esta enfermedad empieza con una gingivitis, que es una inflamación y enrojecimiento de la zona que une la encía al diente. Esta fase es reversible; es decir, con una adecuada higiene bucodental, el animal puede volver a tener una boca sana.
Si no se trata, evoluciona a una gingivitis crónica, que provoca engrosamiento de las encías, sangrado fácil, ulceraciones en las zonas de contacto con los labios, retracción de las encías, con la consiguiente exposición de parte de la raíz, mal olor y dolor. Algunas de estas lesiones pueden no ser reversibles, como la retracción de las encías.
En cambio, la periodontitis es una inflamación crónica que se extiende por la zona donde se une la pieza dental con el hueso. Esta inflamación se debe a la respuesta inmunitaria del animal a las bacterias que forman el sarro y a las toxinas que estas bacterias producen. Depende de factores genéticos e inmunológicos, fundamentalmente, aunque también influyen factores ambientales. En este caso, se va destruyendo el ligamento y el hueso alrededor del diente, provocando olor fétido, movilidad de los dientes, exposición de las raíces, caída de las piezas dentales y otros problemas más graves, como dolor, abscesos y fístulas.
¿Qué puedo hacer, entonces, para evitarlo?
Ante todo, es esencial que, como tutor, estés concienciado de la importancia que tiene la salud bucodental dentro de la salud general de tu mascota.
Numerosos estudios demuestran la relación directa que hay entre la enfermedad dental y la enfermedad cardíaca; aunque también existe relación con otras enfermedades, como la artrosis, enfermedad pulmonar crónica y la enfermedad renal, así como puede ser causante directo de ciertos tumores orales.
Piensa en lo que duele una pequeña llaga en la boca y lo insoportable que nos resulta, a los humanos, un dolor de muelas. Piensa que ese dolor puede estar sintiéndolo tu animal querido, aunque no sea capaz de demostrarlo. Su forma de decirlo es, muchas veces, mal interpretada: rechaza algunos alimentos o tiene apetito caprichoso; cambia su carácter: puede tener menos ganas de jugar; puede aislarse o, por el contrario, te sigue a todos lados; puede empezar a tener mal carácter o respuestas agresivas sin motivo aparente; …
Controlar la microbiota de la boca es esencial.
La mejor forma es el cepillado diario de los dientes, con agua o con ayuda de dentríficos específicamente diseñados para animales. Esto no es fácil; mejor entrenarlo desde cachorro, aunque también se puede conseguir en animales adultos. Consúltanos la forma de hacerlo.
Como alternativa o paso previo, se pueden utilizar toallitas para la higiene dental. No todas las marcas tienen reconocida su eficacia por la SEOVE. Consúltanos. Ya que te esfuerzas, utiliza productos con eficacia demostrada; nosotros podemos recomendarte algunos.
Como complemento a la limpieza o como único recurso en animales mayores, no adiestrados y con dolor oral, se pueden utilizar antisépticos en forma de spray, en gel, en el agua de bebida o suplementos a base de hierbas en la comida o incorporados a ciertos premios. De nuevo, busca el sello de la SEOVE para confirmar que se ha demostrado su eficacia. No dejes la salud de tu animal en un “huesito” diario de marcas que aprovechan este sector como marketing de empresa.
Y, por supuesto, no faltes a la revisión anual con tu veterinario. En razas propensas, ineludiblemente acabarán pasando por quirófano para una exploración y limpieza profesional.
Pero de tu constancia depende que nuestra actuación en quirófano dure en el tiempo y tu mascota necesite menos limpiezas a lo largo de su vida.
Sólo un dato, para todos los que aludís el miedo a la anestesia para no hacer una limpieza profesional: la primera recomendación de los cardiólogos ante un animal con enfermedad cardíaca es una exploración minuciosa de la boca y una limpieza dental, con extracción de las piezas dentales afectadas por periodontitis grave. La enfermedad bucal agrava la enfermedad cardíaca. No podremos controlar adecuadamente la enfermedad cardíaca sin un adecuado control de la enfermedad bucal. En muy pocos casos, en cardiopatías ya muy avanzadas, la anestesia puede estar contraindicada. Eso lo tiene que decidir el profesional, con un adecuado estudio preanestésico.

En posts anteriores hemos desarrollado aspectos importantes sobre la leishmaniosis.
Pincha aquí para repasar “Lo que debes saber sobre la leishmaniosis” y “La importancia de la detección precoz”.
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