04 Sep LA CASTRACIÓN CANINA | Actualización y Consejos
Durante décadas, la castración quirúrgica ha sido la recomendación estándar en perros, para evitar camadas no deseadas y prevenir algunas enfermedades, como el cáncer de mama y las infecciones de útero, en hembras, o la hiperplasia prostática benigna y la agresividad, en machos.
Estas recomendaciones estaban basadas en estudios que han quedado un poco desfasados y, entre otros defectos, no tenían en cuenta los efectos adversos a largo plazo que pudiera tener la falta de hormonas sexuales en esta especie.
En los últimos años, se han realizado numerosos estudios que demuestran ciertos aspectos importantes a tener en cuenta, antes de decidir castrar un perro/a, así como alternativas a la esterilización quirúrgica.
Hablamos un poquito de fisiología.
Existe una relación reguladora entre el cerebro y las gónadas (ovarios y testículos).
En una parte del cerebro, llamada hipófisis, se produce una hormona estimulante, la LH; su función es estimular a los ovarios o testículos a producir las hormonas sexuales. Cuando hay suficientes hormonas sexuales en el organismo, la hipófisis baja la producción de LH; conforme bajan las hormonas sexuales, el cerebro produce más hormona estimulante. Esto se conoce en fisiología como feedback negativo o retroalimentación negativa.
En el macho, la LH viaja hasta los testículos y estimula la producción de testosterona. Esta hormona sexual es la encargada de la producción de espermatozoides, del desarrollo de las características físicas de un macho y del comportamiento típicamente masculino, como el vagabundeo, la monta o la agresividad hacia otros machos.
En la hembra, la LH viaja hasta los ovarios y estimula la producción, primero de estrógenos, que inducirán la ovulación, y, después, de la progesterona, que se encargará de mantener la gestación.

Cómo afecta la castración a la LH.
Cuando se realiza una castración quirúrgica se extirpan los ovarios o los testículos, según el sexo.
Como consecuencia, las hormonas sexuales bajarán y el cerebro responderá aumentando la LH, que, como hemos explicado antes, es la hormona estimulante. Pero como no hay órganos que produzcan las hormonas sexuales que intenta estimular, la LH se mantendrá elevada de forma crónica.
Sin embargo, los receptores para esta hormona no sólo están en las gónadas. Existen receptores de LH en muchos tejidos del organismo, por lo que, al estar los niveles de LH siempre elevados, estos tejidos estarán sobreestimulados.
Las consecuencias, sin entrar en detalles de mecanismos celulares complejos, son un aumento del riesgo de enfermedades autoinmunes y de ciertos tumores, así como un aumento del estrés, que favorece conductas de ansiedad y miedo.
Como conclusión, la ciencia ha demostrado que las gónadas (ovarios y testículos) no son sólo órganos reproductores sino que tienen otras funciones endocrinas y un papel importante en el mantenimiento de la salud del sistema músculo-esquelético, en la regulación de la conducta y en la prevención de tumores.
Qué impacto tiene la castración quirúrgica sobre la salud y el comportamiento.
Sobre la conducta sexual.
En el macho, reduce el vagabundeo, la monta sexual y el marcaje sexual con orina; aunque puede no eliminar por completo estas conductas no deseadas.
Sobre el miedo y la ansiedad.
En animales tímidos, empeora todas las conductas relacionadas con la inseguridad, aumentando la ansiedad, el miedo y la agresividad.
Sobre la agresividad.
La castración sólo reduce la agresividad entre machos enteros.
En hembras dominantes o agresivas, la castración agrava esta conducta; también las hace más reactivas hacia personas y hacia perros desconocidos, sobre todo si se castran muy jóvenes.
En animales miedosos, aumenta la agresividad por miedo, como hemos explicado antes.
Sobre la pseudogestación o “partos psicológicos”.
Este trastorno hormonal se evita si la castración se realiza durante el anestro, que es la fase de reposo ovárico.
Sin embargo, se aumenta si la intervención se realiza en los dos meses posteriores al celo.

Cómo afecta la edad a la que se castra un perro/a.
En algunos países, es práctica común esterilizar los perros muy jóvenes, de cachorros o durante la pubertad.
La eliminación de las hormonas sexuales durante el crecimiento del animal está actualmente contraindicada porque favorece la debilidad de las articulaciones, diferentes problemas de comportamiento y alteraciones en el desarrollo neurológico; debilita los músculos de la vejiga, aumentando el riesgo de incontinencia urinaria; y la vulva, el prepucio y el pene no se desarrollan, quedando con rasgos infantiles que pueden derivar en dermatitis y problemas urinarios. Además, el riesgo anestésico es mayor, así como el de la propia cirugía, puesto que los tejidos son más frágiles. También aumenta el riesgo de obesidad, por cambios en el metabolismo, más mientras más joven se esteriliza.
La esterilización después de la pubertad es mucho más segura pero tampoco está exenta de riesgos: una castración tardía puede no eliminar las conductas de vagabundeo o marcaje; en machos, favorece el cáncer de próstata; en hembras castradas después de los dos años de edad no tiene efecto preventivo frente al cáncer de mama; aunque menos que si se castra en crecimiento, disminuye el metabolismo y favorece la obesidad; en algunas razas se ha visto que incrementa el riesgo de padecer ciertos tumores, como linfomas, mastocitomas y hemangiosarcoma de bazo. Y está totalmente contraindicado en hembras de la raza Rottweiler.
Entonces, cómo decidir si castramos o no a un perro.
La decisión tiene que ser totalmente individualizada. El veterinario y el propietario deberán discutir el motivo por el que se desea esterilizar al animal, la raza, la edad, el carácter y demás factores que puedan influir en la decisión.
Cuándo SÍ está indicada la castración clásica.
Estará indicado extirpar ovarios y útero, o testículos, cuando exista una enfermedad activa del aparato reproductor, como infecciones de útero, tumores de mama con alteraciones uterinas concomitantes o tumores testiculares.
Cuándo NO está indicada la castración clásica.
Siempre que sea posible, se optará por una castración química, con implantes de deslorelina, que tienen un efecto reversible y no elevan la LH. Además, cuando se desee esterilizar por motivos de conducta, el implante permite determinar, en la mayoría de ocasiones, si la castración será efectiva en la modificación de dicha conducta. En caso de serlo, se puede optar por implantes repetidos o por la cirugía.
Cuando sólo se desea evitar camadas no deseadas, se puede optar por la vasectomía (se corta el conducto por el que salen los espermatozoides) o la histerectomía (se extirpa el útero pero no los ovarios). En estos casos, los ciclos hormonales no se modifican.
NUNCA:
– en perros, tanto machos como hembras, con problemas de timidez, miedos o ansiedad.
– en hembras con conductas agresivas.
– en razas grandes, como el Golden y Labrador retriever.
– en animales con problemas de sobrepeso.
– antes o durante la pubertad.
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