05 Ago ¿Tu gato es feliz? | Interpretación correcta
Seguro que estás convencido de que tu gato vive mejor que quiere.
Es independiente, come cuando le da la gana, duerme como si fuera un lirón, elige los mejores sitios de la casa y exige tu atención cada vez que le apetece.
Pero, con más frecuencia de la que nos creemos, no interpretamos correctamente lo que el gato siente o lo que nos está queriendo decir.
Observar su lenguaje corporal y sus hábitos nos darán muchas pistas sobre el estado emocional y de salud de nuestro gato.
¿De verdad sabes interpretarlos?
Qué nos dice el lenguaje corporal de un gato.
Si eres observador, podrás saber mucho sobre cómo se siente tu mascota fijándote en lo siguiente:
Su postura.
Un gato acostado con las patas escondidas debajo de su cuerpo indica que, en ese momento, está relajado y feliz.
La posición de la cola.
Cuando camina hacia a ti con la cola erguida y una pequeña curva en la punta puedes estar seguro de que es un acercamiento amistoso y está feliz de verte.
La forma de los ojos.
Sus ojos son redondeados. Cuando te saluda pueden ser ligeramente almendrados y parpadear suavemente. Una postura encogida y los ojos rasgados son un signo de dolor. No los confundas.
La posición de las orejas.
Este es un indicador muy claro. Un gato feliz las tiene erguidas; dirigidas hacia adelante si está interesado en algo; gachas, cuando siente dolor; echadas hacia atrás, mejor déjale su espacio.
La posición de sus bigotes.
Una de sus muchas funciones es expresar sus sentimientos. Un gato feliz tendrá los bigotes extendidos y relajados a ambos lados de la cara. Visita nuestro blog de febrero para saber más sobre los bigotes de un gato.

Y los hábitos de un gato, ¿qué información nos dan?
El aseo.
El acicalado tiene múltiples funciones en un gato. Limpia la piel y el pelaje de polvo y parásitos; estimula la circulación; ayuda a regular la temperatura corporal y distribuye los aceites naturales para mantener su manto en condiciones óptimas.
Un gato dedica aproximadamente el 50% del tiempo que está despierto al acicalado. Un acicalado excesivo puede indicar dolor o picor; puede hacerlo en solitario y que no lo veas. Puedes detectarlo porque tenga zonas con calvas o con pelo ralo, porque vomite bolas de pelo o veas pelos en sus heces. Una falta de acicalado puede indicar dolor o que se encuentre tan malito que no tenga ganas ni de asearse. Tanto por exceso como por defecto es un motivo importante para consultar al veterinario.
El apetito.
Unos buenos hábitos alimenticios garantizan el bienestar de nuestro minino.
Elige un alimento de calidad, adaptado a su edad y etapa fisiológica. Mezcla presentación húmeda y seca, para acostumbrarlo a diferentes sabores y texturas, darle un poco de variedad y ayudarle a estar bien hidratado. Prefieren los cuencos amplios, para que no les rocen los bigotes, bien limpios, mejor si no son de plástico y con recipientes de agua separados y en varias localizaciones de la casa.
Y cuidado de no abusar de las chuches y no caer en la tentación de dar comida cada vez que nuestro felino nos pide atención. Fomenta la obesidad y trastornos de conducta.
No olvides que tendrás que consultar al veterinario cualquier cambio que detectes, tanto por disminución del apetito, como, también, por aumento del mismo. No siempre es glotonería; hay enfermedades que cursan con aumento del apetito, por ejemplo el hipertiroidismo, frecuente en gatos de más de 7 años.
Los sonidos.
Si tienes gato, sabrás la amplitud de sonidos que es capaz de emitir. Seguro que sabes qué significa cada uno de sus maullidos.
Pero una advertencia respecto a los ronroneos. Este sonido tan relajante que emiten cuando los tenemos acurrucados. Solemos asociarlos a un estado de comodidad y bienestar y, casi siempre es así. Pero eso, casi siempre, no siempre, puesto que el ronroneo puede indicar también estrés o enfermedad, sobre todo si aparece en situaciones inusuales.
Las rutinas.
Un gato necesita una regularidad para sentirse feliz. Le gusta tener todo en el mismo sitio. Que no se introduzcan cosas nuevas, con olores desconocidos. Verás que cada bolsa, zapatos o muebles nuevos enseguida los huele y los marca, bien sea con su cara o su cuerpo o, para tu disgusto, con las uñas o la orina.
Por eso, no siempre es buena idea introducir un nuevo animal en el hogar. Aunque parezca que lo acepta bien, puede estar generándole un estrés que termine manifestándose en alguna enfermedad psicosomática, como la cistitis intersticial, la alopecia psicogénica o agresividad. Consulta a tu veterinario si tienes que hacer cambios importantes o piensas buscarle un compañero.
El sueño.
Pensar en un gato y en una siesta, van de la mano. El tiempo de sueño de un gato depende de su edad. Si hay cambios drásticos en su nivel de actividad o de sueño, debes consultarlo con tu veterinario. No siempre dormir mucho es signo de buena vida, ni estar muy activo signo de buena salud. En especial, si las noches son más ajetreadas de lo habitual o maúlla en exceso.
El juego.
Mostrar sus instintos de caza a través del juego es lo que más encanta a un gato.
Aprovecha ese instinto para aumentar su nivel de ejercicio y reforzar vuestro vínculo emocional. Reserva unos 20 minutos al día para jugar con tu gato, mejor al final de la tarde, y conviértelo en una rutina. Alterna juegos, como tirarle una pelota de papel, perseguir una cinta serpenteante o cazar una pluma en el extremo de una caña. En este blog te damos algunas ideas.
El entrenamiento.
Hablar de entrenamiento nos hace pensar, inmediatamente, en perros. Pero los gatos también se pueden, y se deben, adiestrar.
Igual que enseñamos a un gatito a reconocer su nombre y a utilizar el arenero, podemos adiestrarle en otras habilidades.
Una muy interesante es acostumbrarlo al transportín Que lo reconozca como un lugar familiar y cómodo, facilitará los desplazamientos y reducirá su estrés en viajes y visitas al veterinario, por ejemplo.
Si tiene acceso al exterior, deberás practicar que acuda a tu llamada, para que le sea gratificante acudir a tus brazos.
La curiosidad.
El gato es una especie curiosa por naturaleza. Todo lo tiene que ver, todo lo tiene que olisquear. Si vive exclusivamente en interior, la vida puede parecerle monótona y hacer que duerma en exceso por falta de estimulación.
Una simple caja de cartón puede hacerle el animal más feliz del mundo. Échale imaginación. Cámbiale con frecuencia cajas de diferentes formas y tamaños, unas dentro de otras; hazle agujeros que le sirvan de ventana o construye un túnel con ellas; escóndele algún juguete o granitos de comida o trocitos de chuche para que las busque, … Tener la mente ocupada es fundamental para la salud en todas las especies. No dejes que le domine el aburrimiento.
Su mejor Tick Tock, una ventana a la calle. Ya, si se ven árboles y pajaritos, lo más de lo más.
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